El teatro fomenta la confianza en uno mismo y aporta una mayor autonomía personal, ayudando a los más tímidos a superar sus miedos.

El gran problema de la sociedad en la que vivimos es que no sabemos escuchar. Tal vez hayamos generado esta sordera como refugio ante la invasión de mensajes que nos acosan continuamente, enviados por alguien que sí tiene, sabe y posee medios para emitir. La actitud de nuestros estudiantes ha sufrido un acentuado viraje hacia nuevos horizontes hasta hace poco insospechados. El abuso de medios audiovisuales, si bien informa sus mentes, va deformando su expresividad. El niño teleadicto de ahora no juega, no ríe, no compite con los demás: lo hace con y contra la máquina, contra el videojuego, contra el computador. Nunca en la historia ha estado el niño mejor atendido y más abandonado.

Obra de teatro presentada en el marco del día de las madres 2018

Por ello el Colegio Seminario apuesta por  una actividad artística que respete y potencie la expresividad de nuestros alumnos, pero que les haga saber que, además de la suya, existen otras opiniones igualmente respetables. La actividad artística que conjuga estas dos posturas (escuchar y exponer), que son el eje de la convivencia y la ciudadanía, es precisamente el Teatro.

El Teatro, que es, ante todo, diálogo, supone un reto, un estímulo, una transformación… y aplausos. La soledad producida por largas horas ante el televisor, el agobio de las clases particulares, las riñas o la separación de sus padres, o sus propios problemas, como pueden superarse a través de la expresiones que tiene le Teatro.

El Teatro ofrece un gran número de ventajas a los estudiantes, como:

 

  • Potenciar las relaciones personales con sus compañeros y con los adultos, favoreciendo la formación integral del estudiante como ser social.
  • Permite desarrollar las diferentes formas de expresión, desde el lenguaje hasta el movimiento corporal o la música.
  • Además, se estimula el placer por la lectura y la expresión oral, perfeccionando la habilidad comunicativa de los más pequeños.
  • Perder el miedo a hablar en público.
  • El teatro fomenta la confianza en uno mismo y aporta una mayor autonomía personal, ayudando a los más tímidos a superar sus miedos. Asimismo, mediante la adopción de diferentes roles y personajes, el teatro es la mejor herramienta para que el niño pueda mostrar sus sentimientos e ideas, y haga público especialmente aquello que le cuesta verbalizar.
  • Desarrolla la empatía, ya que enseña a los más pequeños a ponerse en el lugar de otras personas diferentes a ellos. Al ponerse en la piel de diversos personajes, los estudiantes pueden experimentar lo que se siente en situaciones que quizá no podrían haber vivenciado de otra forma.